La basura tecnológica corresponde a todos los residuos que se producen por la eliminación de los equipos que funcionan con electricidad. La mayoría de los residuos tecnológicos que se producen hoy en día son de tipo digital, aunque también podemos encontrar los analógicos que aún se siguen usando. La basura tecnológica incluye todo tipo de aparatos del hogar, oficina o industria tales como refrigeradores, aires acondicionados, lámparas, computadoras, celulares, etc. Es en resumen todo artefacto de creación humana que, para poder usarse, requiere del uso de electricidad. Ya sea para que funcione (como un ordenador) o para que cumpla su función suministrando energía (como las baterías de los teléfonos móviles). El término de basura informática o basura electrónica comenzó a utilizarse hace aproximadamente quince años. La razón es sencilla: más o menos desde aquella época los seres humanos, al menos aquí en Occidente, hemos comenzado a rodearnos de dispositivos electrónicos a una velocidad sin precedentes. Eso ha llevado a un aumento de los residuos informáticos que generan no solo los particulares, sino también las empresas y las instituciones. Nuestra sociedad es una máquina de generar basura informática. El problema, se encuentra en que es una basura muy contaminante y dañina, que puede llegar a permanecer en el entorno durante muchos años, incluso miles de años. La basura tecnológica es el desecho que más ha aumentado en la basura municipal del mundo desarrollado. Se estima que la población mundial produce alrededor de 390 millones de toneladas de basura electrónica cada año, una cifra impactante que destaca la urgencia de abordar este problema. La basura electrónica supone un verdadero peligro para el medio ambiente y la salud humana. Los componentes y las baterías de un teléfono celular, por ejemplo, contienen arsénico y cadmio, elementos que producen enfermedades respiratorias y cutáneas o pueden ser cancerígenos. Al ser químicos, representan además un alto riesgo para el medio ambiente. A este potencial peligro de los residuos electrónicos se suman las neveras fabricadas antes de 1997, electrodomésticos que usan CFC, un químico considerado como la sustancia agotadora de la capa de ozono. Hablando del destino de la basura electrónica, el 80% de esta termina en rellenos sanitarios, quebradas, ríos, etc, y menos del 20% son reciclados, a nivel mundial China posee 10,1 millones de toneladas posicionándose como la principal fuente de desechos electrónicos; Estados Unidos ocupa el segundo lugar con 6,9 millones de toneladas e India ocupa el tercer lugar con 3,2 millones de toneladas. Estos tres países representaron casi el 38% de la basura electrónica global. En el año del 2018 se generó alrededor de 50 millones de toneladas de desechos, en 2019 se originaron 53,6 millones de toneladas de desechos electrónicos en todo el mundo, de estos, solo el 17,4% se recicla correctamente. Casi un tercio de los desechos técnicos proviene de China y Estados Unidos. Además, los dos países generaron 17 millones de toneladas de este tipo de residuos en 2019 ∙ Se estima que para el año del 2050 se duplicará las cifras, llegando a 120 millones de toneladas anuales, debido al incremento en la tasa del consumismo por parte de población en relación a la tecnología e información. Dentro de las principales causas se encuentra la constante innovación tecnológica y la mayor accesibilidad por la disminución de los costos de producción, lo que ha permitido que la sociedad pueda acceder de manera más fácil a nuevos dispositivos eléctricos y electrónicos. La hiper tecnologización es otra de las causas más frecuentes, esta se refiere a la existencia de equipos tecnológicos casi para cualquier cosa. Lo que se ha convertido en una necesidad no solo de las personas, sino de las ciudades. Aunque esto suponga un beneficio para todos, también genera una gran cantidad de desechos tecnológicos que se acumulan con el tiempo. Otra causa es el estatus social, hoy en día el poseer equipos tecnológicos más novedosos y atractivos representa una posición social y económica más favorable sobre el resto de la sociedad, lo que ha llevado al consumo excesivo de estos dispositivos por modas y status social que los vuelven obsoletos con mayor velocidad. Esta obsolescencia se refiere a que el consumidor desecha el equipo cuando siente que ya no está "de moda" o ya no es tan usado por el público en general. Esto a pesar de que el dispositivo aún pueda funcionar. También está la obsolescencia programada determinada por la fecha de caducidad forzada de los equipos tecnológicos. Esta fecha de caducidad es programada de forma consciente por las empresas productoras de estos bienes con el fin de forzar al comprador a tener que adquirir un equipo nuevo pasado un determinado tiempo después de la compra. A pesar de todo esto, aún se puede lograr un cambio. Los escritores Becerra, Hernández, Díaz, Cedano y Martínez (2020) mencionan que la chatarra tecnológica también se puede utilizar para nuevos propósitos a través del siguiente proceso: Reparación: Si invierte en reparar ciertos componentes, la mayor parte de la basura técnica sigue siendo útil, por lo cual a veces, una pequeña inversión en este sentido puede duplicar la vida útil de estos dispositivos; Reutilización: Los desechos tecnológicos son rechazados por los usuarios en muchos casos porque no son nuevos, sin embargo, existen personas que pueden seguir usándolo; Destrucción: por supuesto, a veces los componentes de los desechos electrónicos no se pueden reciclar, lo que significa que deben destruirse de la manera más eficaz y sostenible posible.(Naciones Unidas, 2019). En palabras de Dávalos (2021) la Organización de Sistemas en 2019 estimó que se pueden obtener hasta 55 mil millones de euros en materiales a partir de desechos electrónicos cada año. Si terminan en el lugar correcto y no son dañinos, pueden convertirse en una valiosa fuente de riqueza, por lo que la próxima vez que cambie su teléfono, computadora o televisor, asegúrese de llevarlos al punto de recolección correcto. De hecho, en el año 2015 el departamento administrativo de gestión del medio ambiente (DAGMA) por parte de la alcaldía de Cali presentó una campaña con el objetivo de concientizar sobre los desechos electrónicos, las formas y lugares donde se puede tratar el problema por medio del reciclaje y otros métodos ecológicos como lo fue en ese entonces la biblioteca departamental, Centros comerciales como Jardín Plaza, Cosmocentro, Chipichape, Unicentro y las respectivas entidades ambientales DAGMA y CVC .
Contenido de contacto...
Becerra, K., Hernández, A., Díaz, B., Cedano, K., & Martínez, H. (2020). RESIDUOS DE APARATOS ELÉCTRICOS Y ELECTRÓNICOS (RAEE): IMPACTO SOCIAL, AMBIENTAL, GESTIÓN Y METODOLOGÍAS SOBRE SU MANEJO. T.
http://enerlac.olade.org/index.php/ENERLAC/article/view/127/201Dávalos, N. (2021). Cada ecuatoriano genera 5,7 kilos de basura electrónica.
https://www.primicias.ec/noticias/tecnologia/basura-electronica-mundo-ecuador/Alcaldía de Santiago de Cali. (4 de agosto de 2015). ¿Sabes hacia dónde va la basura electrónica?. Gobernación del valle.
https://www.cali.gov.co/dagma/publicaciones/110245/sabes_hacia_donde_va_la_basura_electronica/